¿Rabietas? - Rendiment Espai Salut
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¿Rabietas?

¿Rabietas?

Rabietas niñosUno de los motivos más habituales de consulta cuando trabajamos con niños son las llamadas rabietas o mala conducta. ¿Te has dado cuenta de que estas categorías describen únicamente el comportamiento del niño o niña, sin tener en cuenta que es el resultado de una interacción entre dos personas?

Por tanto, ¡eso supone que el adulto también tiene una responsabilidad! Primera mala noticia para los padres que acuden con su hijo a trabajar con el psicólogo: ellos deben cambiar cosas. Es más, habitualmente las primeras sesiones, que son de evaluación de la interacción, acude la familia al completo si se puede. Y a partir de ahí, normalmente el asesoramiento es a los padres.

Segunda mala noticia: ¿entonces yo como padre, que tengo un hijo que se porta fatal, soy el que debo recibir asesoramiento? Pues sí. Desde la orientación de la Disciplina Positiva y la concepción de la familia como una interacción entre sus miembros, cualquier expresión y manifestación de un niño/a tiene una meta detrás.

Un niño puede estar reclamando atención, puede querer poder, puede sentirse mal y no saber gestionarlo, puede sentirse indefenso… ¡son tantas las emociones y pensamientos que están detrás de una mala conducta! Nos quedamos normalmente en la superficie y como padres no nos preguntamos: ¿qué me está queriendo decir cuando se comporta así?

Revisemos este texto. Fijémonos en las palabras en cursiva (fatal, rabietas, mala). ¿Qué son? Etiquetas que ponemos al comportamiento de nuestros hijos. Y con ello, nos sentimos aliviados, la culpa es suya: son ellos los que se portan mal.

Ya lo has probado todo, ¿verdad? Registros de comportamiento, premios, caritas sonrientes, castigos, gomets, tablas de reforzamiento… ¿por qué no funciona? Porque nadie te ha dicho aún que aquello que intentes para ayudar a tu hijo tiene que tener unas características específicas y sobretodo, tiene que partir desde el respeto mutuo, desde el ganar-ganar.

Como psicóloga, pretendo que cualquier cambio que los padres introduzcan en su forma de educar persiga estos cinco objetivos:

  1. Que ayude a los niños a sentirse importantes y que pertenecen a la familia (sentido de conexión).
  2. Que sea respetuoso y estimulante (amable pero firme)
  3. Que sea efectivo a largo plazo (¿te has dado cuenta que el castigo no funciona a largo plazo?)
  4. Que le enseñe habilidades sociales y de vida.
  5. Que invite al niño a descubrir lo capaz que es.

Padres del mundo de niños con rabietas: para ver un cambio necesitas modificar algo tú primero. ¡Atrévete a intentarlo!

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