Los lácteos en nuestra vida - Rendiment Espai Salut
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Los lácteos en nuestra vida

Los lácteos en nuestra vida

El consumo de lácteos en nuestro país es un tema que suscita debate. Existen diversas versiones acerca de si el consumo de lácteos es recomendable o no, siendo la “medicina naturalista” aquella que más desaconseja la ingesta de este tipo de alimentos.

El argumento esgrimido es que el ser humano es el único animal que se alimenta de lácteos después de la época de amamantamiento, además de que produce mucosidad en las vías respiratorias.

Existen un gran número de estudios que demuestran que los lácteos no producen mayor mucosidad, siendo este argumento el más objetivo de los que se postulan anti ingesta de lácteos, ya que el otro argumento parece bastante subjetivo, o ¿a caso hay algún otro animal que vea la televisión? ¿Es por tanto malo ver la televisión? Simplemente somos especies diferentes y nuestro sistema digestivo se ha adaptado a las ingestas de lácteos en cualquier etapa de nuestra vida. Las pautas dietéticas actuales sitúan las ingestas recomendables entre 2 y 4 raciones de lácteos bajos en grasa diarios.

En Espai estamos al día con los últimos estudios nutricionales

Una vez que tenemos claro que los lácteos deben estar presentes en nuestra dieta, parece que tenemos claro también que estos han de ser desnatados, o como mínimo semi-desnatados. En un artículo aparecido recientemente en El País, se indica que el consumo de productos lácteos enteros está disminuyendo considerablemente y parece que cada vez en mayor medida. Podemos llegar a la conclusión entonces que estamos adquiriendo buenos hábitos alimentarios, ya que la grasa que presentan los productos lácteos parece del tipo insana.

Pues bien, en un estudio reciente realizado por la revista The Lancet, se llevo a cabo un análisis del consumo de los productos lácteos enteros y su relación con enfermedades de origen cardio-vascular (relacionadas normalmente con el consumo alto de grasas) en una muestra poblacional de más de 130.000 personas, siendo curiosos los resultados obtenidos. Se observó una relación inversa entre consumo de lácteos enteros y mortalidad por enfermedades de origen cardio-vascular (ecv). Además, aquellas personas que consumían los productos en su formato entero (no semi ni desnatado) tuvieron menor índice de  accidentes de origen cerebro-vascular. Y no se pudo relacionar el consumo de lácteos enteros con el infarto de mio-cardio.

Con lo cual este estudio llega a la conclusión de que se debe promocionar el consumo de lácteos en su formato entero, y más en países en los que la renta per capita es baja, ya que en estos países se demostró que el consumo de lácteos enteros disminuía la tensión arterial (factor predisponente de ecv).

El cambio en la perspectiva del consumo de lácteos según este estudio sitúa en un mal análisis anterior de los componentes grasos de los lácteos con marcadores bioquímicos relacionados con las ecv (se relacionaban aisladamente la porción saturada de las grasas de los lácteos con el colesterol LDL). Según los autores los lácteos presentan un compendio de diferentes porciones grasas, siendo su comportamiento diferente que si se analizan por separado, y además, diversos factores de su composición hacen que se deban analizar en conjunto para ver los resultados veraces. Como añadido, no solo el LDL es marcador de las ecv, existen otros componentes bioquímicos que han de tenerse en cuenta (en el estudio el LDL no se veía afectado por el consumo de lácteos enteros).

El estudio concluye que no se debe desaconsejar el consumo de productos lácteos enteros ya que se ha asociado con una menor mortalidad por ecv, y accidente cerebro-vascular.

 

Parece entonces que tendremos que volver a cambiar nuestros hábitos alimentarios… la ciencia avanza y no podemos dejar de hacerlo a su lado.

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